No tomo mucho café, pero me encanta su olor y entre sus diferentes aromas encontré una filosofía de vida para creer que es mucho más que una historia en nuestra región, C.A.F.E contiene un método para disponer de una estructura de vida.
Los seres humanos seguimos buscando esa sabiduría que nos permita perpetuar nuestro plan infinito de vida bajo condiciones aceptables, donde la calidad de vida sea un componente progresivo que haga evidente nuestra condición de humanos y dignos de seguir viviendo. Sin embargo parece que la lección aún no se aprende, el humbral de vida ha aumentado, ahora vivimos más tiempo, pero pareciere ser que por un año de vida más el costo es bastante más alto, limitaciones de movimiento, malestar, enfermedad y poco disfrute, lo que nos pone a repensar si vale la pena pasar la barrera de los años y sobrevivir por caridad de otros que se compadecen y nos atienden.
La universidad es por excelencia ese lugar donde acudimos para entender, aclarar y acrecentar nuestros conocimientos, es el sitio que sigue siendo privilegiado en algunos países y que aquellos que tenemos esa regalía, a veces olvidamos que allí está una de las patas de la estructura que le facilita a todo ser humano establecer una proyección más integrada y realista para su desarrollo. El CONOCIMIENTO es el enclave número uno y definitiva que permite a una sociedad pasar de una cultura base a una ampliada, donde vivir se convierta en posibilidad real y agradable.
Cuando los seres humanos adquirimos esa maravillosa pasión por el saber, por el conocer, por leer, ver, entender, procesar información, comprender, confirmar nuestros paradigmas o reesctructurarlos, estamos en uno de los procesos más importantes y claves en el destino y razón de ser de cada uno de nosotros.
Aumentar nuestras aptitudes (capacidades) abre el camino y advierte el destino, recrea uno de los poderes más impactantes de cualquier ser humano; sus actitudes, la disposición para disfrutar el vivir; dar y recibir que es la función básica de todo humano. Cuando llegamos a ese franco, estamos frente a una serie de hábitos que facilitan la vida, la hacen próspera y llena de sorpresas agradables, algunos le denominan a ese momento, las virtudes, cualidad de hacer el bien y evitar le mal.
El anterior es nuestro pimer bastión en la estructura de desarrollo de un ser humano, el segundo son los AMIGOS, la comunidad, ese conglomerado al que pertenecemos, al que nos debemos, en el que desempeñamos todas nuestras funciones, gracias a ellos la realización de cada uno de nosotros es posible. Las relaciones en el humano constituyen un aspecto definitivo en su proceso de desarrollo como tal, las personas que tienen un buen manejo de relaciones por lo general son seres exitosos y su grado de felicidad, alegría, tranquilidad y calidad de vida es mejor.
Cuando el ser humano adquiere el conocimiento de lo importante que es su papel y aporte en la comunidad, ese espacio que no puede llenar ningún bien material, cuando el humano integra a su vida la mirada comprensiva y compasiva hacía el otro, cuando ofrece lo que otros necesitan, empieza a recibir también, el ser con conocimiento, se integra a la comunidad con principios de largo alcance, tiene un propósito que en últimas le beneficia y comprueba que el que dá, recibe.
El tercer elemento de la estructura o soporte del éxito lo constituyen dos letaras que componen la palabra CAFÉ, las dos primeras ya las integramos la C del conocimiento y la A de los amigos, ahora nos quedan otras dos, la FÉ, ese poder interno que cuando se adquiere es imposible admitir el fracaso o el desasosiego, la fé es un eslabon dividido en dos patas de nuestra estructura, las cuales exponemos a continuación.
La tercera columna de nuestra estructura es la FAMILIA, un soporte innegable en la vida de todo ser humano, un lugar físico, que arrastra con su radar nuestra energía y siempre nos dirige a ese puntos, es allí donde se encuentran nuestras coordenadas, son nuestro norte y cuando comprendemos la codificación familiar, el que marca el inicio de nuestra existencia, le encontramos claro sentido a un cordón umbilical, que se corta al nacer como mensaje de libertad, pero se consolida al respirar, evidencia la separación de un vientre y el llamado a hacer parte de un conjunto.
La familia es nuestro baluarte, defensa, fortín, quienes lo entienden, respetan y consolidan esa pata de la estructura de vida, adquieren seguridad y soporte en todo momento. No es fácil entender que familia, no es convivir con otros del mismo apellido, familia es más que una casa divida por paredes, para llegar a estas instancias requieres de tu primer soporte, el conocimiento, el que te desarrolla dos espacios de la naturaleza humana, lo racional y la vida emocional, los dos necesarios en las relaciones sanas de una familia, para no caer en la trampa de vivir feliz pero en la pobreza, pero tampoco millonario sin amor, es un equilibrio que requerimos para desarrollarnos como humanos.
La última base de la estrucura lo constituye esa parte íntima, muy propia de cada uno de nosostros la que ordena el debate moral, que fija nuestro carácter hacía la búsqueda de mejores condiciones, siempre pensando en los otros como factor de interdependencia, pero a la vez de apoyo, colaboración, integración y desarrollo conjuntos, hablamos de la ESPIRITUALIDAD.
Con lo espiritual desarrollamos un conjunto de creencias y actitudes en la búsqueda de tranquilidad, relajación, espacios donde nuestra propia filosofía de vida se integra a nuestros actuares cotidianos, generamos una energía de vida que facilita desarrollar nuestros saberes y anima esa necesidad de servicio para apoyar el ejercicio de otros; cuando los seres humanos vivimos con propósitos de grandeza, fundamentados en servir y hacer el bien, consolidadmos grandes proyectos que sobrepasan lo indvidual y consolidan la sociedad, en ese proceso cada ser humano recibe parte del aporte grupal que recae nuevamente en el beneficio de cada integrante.
Hasta aquí los cuatro baluartes de la estructura que un ser humano debería tener para mejorar su calidad de vida, a eso le llamamos CAFÉ, ahora que los conocemos, aprovechemos la universidad que es el soporte fundamental para iniciar el proceso con cada uno de nosotros, si la universidad pasa por nosotros, es más fácil que los otros tres elementos se integren a nuestras vidas.
Proximamente estaremos demostrando lo que un grupo de guatemaltecos podemos hacer por otros, apoyemos los programas de hambre cero, donde cada uno puede demostrar que es posible integrar con nuestras acciones un CAFÉ para aquellos que no han tenido hasta el momento la posibilidad de probar y ni siquiera oler el aroma de ese producto que es popular pero no siempre alcanzable para todo ser humano. ¿Te atreves a tomarte un café con guatemalteco que te necesita?