¿Avanzamos hacia un lugar con buen parqueo; un policía amable que nos extendí etiquete para ingresar; bajamos del auto, nos dirigimos a la puerta y nos aborda, una agradable sonrisa reflejada en Alejandra, nuestra anfitriona, quien pregunta, nuestros nombres y nos traslada a una mesa muy colorida, que contrastaba con un sitio que en su interior era espectacular, amplio, limpio, música encantadora y un olor a alegría por todas partes.
Muchos lectores se preguntarán y dónde queda ese sitio, donde se desborda amabilidad natural, sin tener que seguir la cartilla de servicio al cliente, la que muchos colaboradores aprenden de memoria, pero no han entendido que el servicio no puede ser memorístico, que los clientes saben leer las actitudes naturales, y eso ocurre en este sitio.
Ustedes podrán ir imaginando en qué lugar me encontraba, sí, en un restaurante. Posteriormente, llega uno de los jóvenes que atiende en las mesas, y nos sorprendió con otra gran sonrisa, lo que me hizo comprender que las sonrisas no son propiedad de McDonald`s y que han entendido que sonreir moviliza neuronas y facilita diálogos, acercamientos y lealtades, por ello hoy he vuelto a ese lugar.
Cada vez que regreso, descubro algo nuevo, tiene nuestra identidad por todas partes, están nuestros colores, las marcas de las camionetas, nuestra fauna, la gentileza y amabilidad de los guatemaltecos, y en especial los detalles que hacen la diferencia, lo que forman la calidad de nuestras empresas emprendedoras y creyentes en una marca propia, la de nuestros valores.
Estoy hablando de algo muy nuestro, creado por personas que han hecho afirmaciones positivas sobre Guatemala, que visualizan la patria y trabajan en esa proyeccción, sin dejarse amilanar por los magos negativos que crean historias de lo desastroso del país, y que sí lo saben narrar y describir lo malo, sin atender las cosas buenas que se hacen dentro de nuestras fronteras.
Así como Pollo Campero nos hace una representació internacional, con los éxitos logrados a lo largo y ancho del mundo, o lo que representa Casa Santo Domingo en el ambiente turístico internacional, tenemos un si número de organizaciones que están colocando un punto muy elevado de calidad en lo que hacen, en este caso hablo de Saúl Restaurante, un sitio que tiene gerencia y servicio, y por lo tanto lo tenemos que colocar en esa lista de los MADE IN GUATEMALA.
La lista de organizaciones empresariales que destacan en el país son varias y con estándares internacionales. Saben que no se compite con el vecino de la esquina, que si se trata de hoteles, estamos enfrentados a las grandes cadenas mundiales, y así en cualquier sector económico, por ello con mucho fervor debo avivar y seguir creyendo que si tenemos la madera necesaria para competir en los bosques y entramados de la globalización.
Si nos permitiríramos repasar algunas de esas empresas que hoy por hoy están dando todo su saber para atender mercados locales y regionales, deberíamos hacer una larga lista, sólo tomaría algunas de las marcas que nos permiten soñar cada vez que pasamos por un lugar fuera de Guatemala, y nos hacen recordar el saber propio del chapín, Quiénes nos han saboreado un helado de Sarita y desde la lejanía de la patria suspiran y agradecen que existan, o estar en una sesión con una organización en América del Sur y encontrar que alguien hable de Latin American Byte, Inc, como empresa productora de software de alta calidad para el sector financiero.
Quien no ha destapado un producto Malher en los Estados unidos y quien no ha puesto sobre su cuerpo un producto de belleza con la marca Mabelli, y cuantos teatros del mundo y salas de cine no se han llenado para ver los productos creados por Carlos Arguello y sus creativos, en las oficinas de Studio C, en la Antigua Guatemala. En fin podríamos continuar destacando lo que se hace y se hace bien en nuestro país.
La reflexión es y usted qué hace, qué aporta actualmente a toda ésta mezcla de creativos, creadores, innovadores y gestores del futuro del país, recuerda que si sumamos esfuerzos, los magos de la desdicha pierden terreno, e iniciamos un proceso de cambiar desde cada uno de nosotros. Los ejemplos son poderosos y tenemos muchos, variados y de talla mundial, con ello demostramos que si hay materia prima, ahora nos toca a nosotros.
No se plantee cosas como «¿Tengo que hacer?» busquemos aquellos elementos que adornen nuestra vida positivamente, eso que nos gusta, enfoquémonos en los Quiero hacer y eso es todo, dedíquele el tiempo, comprométase con eso que quiere, contribuyamos todos con las fortalezas que acompañan nuestra mentalidad emprendedora, otros ya lo hicieron y miremos dónde van, con que fuerza y estilo, ellos y ellas creyeron se enfocaron, se visualizaron y se comprometieron, creo que podemos seguir su ejemplo.
Aburrámonos de ser conformistas, de pensar que mantenernos en la zona conocida es mejor que arriesgarnos, que ponernos metas m??s ambiciosas y exigentes, los empresarios y guatemaltecos que han emprendido esos sueños hechos realidad, se han puesto como tarea salir de sus zonas cómodas y han avanzado hacia otros lugares y sitios desconocidos, pero ya encontraron sus recompensas, efectivamente, debemos correr riesgos, pero lógicos, eso han hecho ellos, llegá el momento de seguirlos, para continuar diciendo, yo también soy hecho en Guatemala.
China e India, que son de miradas obligadas hoy en día, nos han enseñado algo, todo comenzó en un sueño, que luego escribieron, lo convirtieron en una visualización, una filosofía que les ha acompañado por varias décadas, probablemente algo de ello nos ayudará para seguir el camino trazado por otros compatriotas, crearnos una expectativa positiva de lo que esperamos, y ser fiemes con la misma, comprometernos con nuestros sueños, el problemas es que muchos no creen en nuestros sueños, pero el principal problema es cuando nosotros mismo no los creemos.
Ahora ha llegado mi comida, está en su punto, me dispongo a degustar un plato hecho en Guatemala por guatemaltecos, que creen en su marca, la personal, la del nombre y apellido y con ella construyen otras, las que esperamos ver en las próximas décadas si usted se anima a creer en usted, en su familia, en su gente, en nuestro país. Así podremos decir yo también soy hecho en Guatemala.
Buen provecho.